Circulan mensajes sugiriendo que para tener derecho a escribir lo que piensas sobre Ocultismo Cristiano, sobre Gnosis, hay que estar, por poco, en posesión próxima de la piedra filosofal, haber trascendido el velo de la muerte, estar sumido en las grandes realidades del espíritu, encumbrado las tres montañas de la iniciación, haberte impuesto a toda sombra de deseo; no mencionar que como criatura terrestre saboreas (y saboreaste) fútiles instantes de felicidad humana, álgidos días de tristeza.
Si es contento humano el que expresan, quieren llamarle felicidad divina. Si tristeza, todo es debido o a su bestial carroña egóica o al compasivo dios que llevan escondido de la vista del mundo. Todo rastro de humanidad está ausente de esos comentarios, verdaderos artículos de rara esperanza y de fe extraña.Desean mostrar que a diferencia del resto de mortales permanecen por encima de todo y de todos, que son como dioses. Ser una simple mujer o un simple hombre siempre les parecerá poco.
Misticoides enajenados, hechos de éter.


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