23 enero 2012

La Iglesia de Roma es la secta más peligrosa. RICHARD DAWKINS le responde al Papa.


SHS.- Observemos atentamente. La iglesia de Roma y sus acólitos anti sectas harán lo que sea, ensayarán en todo lo posible dirigir las miradas hacia otro lado, inventarán cosas descabelladas para DESVIAR la atención pública de la censura general por la catástrofe moral e institucional que día con día desatan los crímenes del clero católico, encubiertos con la anuencia y el cobijo de la sotana del Papa Benedicto XVI.

En su calidad de máxima dignidad vaticana Joseph Ratzinger visitó Londres en 2010 y mientras saludaba a "los cinco millones de católicos" ingleses el Papa declaró ab iratio como directamente relacionados al ateísmo con el nazismo, acusando a los primeros de responsables del holocausto instaurado por los segundos en la Europa de la II Guerra.

Luego de las declaraciones de Ratzinger el teórico evolutivo Richard Dawkins respondió abiertamente la aseveración del Papa. Dawkins, un reconocido divulgador científico, no dice nada que no puedan probar los buenos libros de historia; su ateísmo confeso no resta ―como tampoco aumenta― poder en la razón que le acompaña. Ante la verdad, la prepotencia de una secta que la evade y quiere imponerse a la fuerza, sobra.

Richard Dawkins le recuerda al Papa una realidad que, sin apartarse de la verdad, todavía estremece: la Iglesia Católica ha sido y sigue siendo el culto más destructivo y terrible que haya tenido que padecer la humanidad.


 RICHARD DAWKINS RESPONDE AL PAPA BENEDICTO XVI

Al principio me indigné mucho, como cualquier persona, debido a las palabras del Papa ni bien llegó a Inglaterra. Culpa a los ateos de las atrocidades de Hitler como de otras del siglo XX. Pero después sentí alegría por eso, pues creo que le hicimos tambalear demasiado, entendimos que se estaba viendo obligado a cometer la ignominia de atacarnos para distraer la atención de los verdaderos crímenes que se están cometiendo a nombre de la iglesia católica.

Solo puedo imaginarme las discusiones en los corredores del Vaticano: "¿Cómo distraer a la gente de los abusos sexuales a niños?". Y llegó la respuesta: "Ataquemos a los seculares y a los ateos. ¿Por qué no los culpamos por Hitler?". 

Hitler... Adolf Hitler era un católico romano. Era bautizado; nunca renunció a su bautizo. El número de 5 millones de católicos en Inglaterra proviene del número de bautizados. No creo ni una palabra de esto... no creo que existan 5 millones de católicos, tal vez sí de bautizados. Pero si la iglesia quiere contarlos como católicos tendrá que contar a Hitler entre los católicos. Hitler creía en una providencia personificada; muchas veces se refirió a ella, y es presumiblemente la misma providencia que fue invocada por el arzobispo de Münich en 1939 cuando Hitler escapó de un intento de asesinato, y el cardenal de entonces ordenó un Te Deum especial en la catedral de Münich, y cito: "para agradecer [con el Te Deum]* a la divina providencia, en el nombre de la arquidiócesis, por el afortunado escape del Führer".

Voy a leer un discurso dado en Münich, centro de la Bavaria católica en 1922, dejando que ustedes adivinen quién lo dio: 

    Mi sentimiento de cristiano reconoce a mi Señor y Salvador como luchador. Me dirige a reconocerlo como un hombre que en soledad, rodeado de unos cuantos seguidores, reconoció a estos judíos por lo que eran y convocó a tantos para luchar en contra de ellos y, por Dios, [Jesús] fue el más grande, no como uno que sufría sino como un luchador.

     En mi amor sin límites como cristiano y como hombre, he leído los pasajes que narran como el Señor al final se dirigió con todo su poder y empuñó el látigo para echar del Templo a ese grupo de estafadores y víboras. ¡Cuán grande fue su pelea por el mundo en contra del veneno judío!

    Hoy, luego de 2000 años, con profunda emoción reconozco más que nunca el hecho del por qué tuvo que ser él quien derramara su sangre en la cruz.

Este fue uno de los discursos de Adolf Hitler, además de pasajes en Mein Kampf [Mi lucha], donde Hitler proclamaba su propio cristianismo católico. No es de extrañar que por eso recibiera el cálido apoyo de parte de la iglesia católica en Alemania.

Incluso si Hitler hubiera sido ateo, como se atreve a sugerir Ratzinger, que el ateísmo tiene relación con sus  horribles crímenes... esto a menos, claro, que estés sumergido [como Hitler] en el corazón de la teología católica.

Joseph Ratzinger es un enemigo de la humanidad.

Es un enemigo de los niños cuyos cuerpos ha permitido sean violados y sus mentes infectadas de culpabilidad. Es vergonzosamente claro que la iglesia católica está menos preocupada por salvar los cuerpos de los niños de sus violadores que por salvar las almas de los cuerpos de los sacerdotes [pederastas] del infierno. Y más preocupada por la reputación a largo plazo de la iglesia misma.

Es un enemigo de la gente homosexual, dirigiendo hacia ellos el mismo tipo de intolerancia que su iglesia usaba en contra de los judíos desde antes de 1962.

Es un enemigo de las mujeres al no permitirles el sacerdocio, como si su solo pene fuese herramienta esencial para las tareas pastorales.

Es un enemigo de la verdad, promoviendo mentiras sobre que el condón no sirve para prevenir el sida, especialmente en África.

Es un enemigo de la gente más pobre de la Tierra, condenándolos a tener grandes familias [por el mandato de la iglesia a la reproducción indiscriminidada] que no pueden sostener y de esta forma mantenerlos bajo el yugo de la pobreza perpetua. Una pobreza que mira de lejos la obscena riqueza del Vaticano.

Es un enemigo de la ciencia, obstruyendo investigaciones vitales sobre células madre, impidiéndolas no con moral, sino con supersticiones pre-científicas.

Ratzinger es incluso un enemigo de la Iglesia de la Reina [de Inglaterra], faltándole el respeto arrogantemente a las órdenes anglicanas como, y cito: "absolutamente nulas y sin valor", mientras que al mismo tiempo trata vergonzosamente de reclutar vicarios anglicanos para cubrir su patético descenso de ordenaciones sacerdotales. 

Finalmente, y quizás la preocupación más importante para mí, Ratzinger es un enemigo de la educación. Fuera del daño sicológico causado de por vida, por el miedo y la culpa que ha hecho infame a la educación católica en todo el mundo, él y su iglesia han impuesto la perniciosa doctrina educativa que dice que la evidencia es la menos confiable para creer. Que [para saber] basta la fe, la tradición, la revelación y la autoridad. ¡Su autoridad!



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